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  • “Estoy tan alejada del fascismo como del comunismo. Soy liberal” (Clara Campoamor)

Las mujeres han sido explotadas durante siglos como colectivo. El feminismo con un ideal comunitario de igualdad ha sido clave para el progreso del mundo que hoy vivimos. Veo como un error que el feminismo no haya sido adoptado de una manera clara por parte de toda la sociedad, ya que ha provocado que una parte de la izquierda más radical se haya adueñado del ideal feminista convirtiéndolo en una parte de su lucha de clases para convertirlo en una lucha de sexos o de género.

Esto no siempre ha sido así, incluso en nuestro país. El voto femenino se empezó a plantear durante la Restauración. Al cabo de los años fue aprobado parcialmente durante la dictadura de Primo de Rivera en las elecciones municipales (solo a las mujeres emancipadas mayores de 23 años). Sin embargo en la Segunda República ocurrió algo que hoy se desconoce. En las primeras elecciones donde venció el centro-izquierda sin el sufragio universal fueron elegidas tres diputadas: Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken. Curioso, no pudieron votarse pero si ser elegidas.

Imagen de archivo / Historia del Feminismo

Durante el debate sobre el voto femenino Kent y Nelken, las diputadas socialistas, desechaban la idea del voto femenino ya que temían que las mujeres fueran conservadoras y fueran influenciadas por sus padres, maridos y la Iglesia. Campoamor sin embargo fiel a sus principios liberal-republicanos con la ayuda de buena parte de la derecha, y algunos reductos de la izquierda, se enfrentaron a ese sector del partido comunista y socialista al que perteneció Indalecio Prieto que veía negativo que las mujeres votaran. La izquierda se dividía y en las primeras elecciones donde todos votaron, mujeres y hombres por igual, venció la derecha junto con el partido de Campoamor, con su líder Lerroux. Pido disculpas, no me gusta hablar de derecha e izquierda pero en la Segunda República con tantos partidos se simplifica más.

Una parte radical de la izquierda se opuso a que las mujeres votaran por el simple hecho de que no les votarían y ganaría su adversario. No por justicia sino por utilización política. Hemos llegado a escuchar a dirigentes comunistas decir que los ancianos no deberían votar con un argumentario parecido. Aunque ahora con el debate de las pensiones quieran atraer a esos ancianos a los que desearon la muerte mediante la eutanasia. Esa izquierda radical ha llegado a insultar a mujeres por el simple hecho de no estar de acuerdo con el ideario político más allá de los derechos de la mujer. Si no crees en el derecho al aborto, no estas a favor de la ideología de género, eres creyente (cristiana), capitalista, no estas a favor de la politización de la lengua o no eres de izquierdas, eres una mala mujer.

Recordemos no todo el feminismo es radical. Yo creo en el feminismo y en la justicia de la igualdad pero no en el feminismo que hoy reina en las redes, ya que por desgracia solo se escucha al que más grita, no al que más razón tenga.

 

FIRMA: Norberto Aragón