Jackie no es una maldita bastarda

  • Encontramos la que quizás sea la obra más infravalorada de Quentin Tarantino

Es inevitable asociar a determinados directores con películas de su obra que sirven de buques insignia dentro de su filmografía como ocurre, por ejemplo, con Francis Ford Coppola ‘el Padrino’ o a Scorsese con ‘Taxi Driver’por poner dos ejemplos en los que los largometrajes reflejan de manera más evidente la forma de trabajar de los diferentes autores.

Hablar de Quentin Tarantino directamente nos lleva a pensar en películas en las que el director ha inculcado de forma más significativa su particular estilo: con Reservoir Dogs‘, Tarantino comenzó a marcar las pautas de sus siguientes producciones en las que los diálogos, la influencia del cine B más cutre (e incluso el porno) y el desarrollo tan particular de los diferentes personajes servían de rasgos característicos. Con Pulp Fiction’ y la aparición de un siempre necesariamente histriónico Samuel L. Jackson terminó de sentar las bases de esa forma de hacer cine que lo diferencia del resto de directores. Quizás el éxito de crítica y taquilla de sus dos primeros largometrajes hizo pasar un poco más desapercibida a la que quizás sea la mejor película del norteamericano. ‘Jackie Brown’ (1997) pone fin a la primera etapa de Tarantino antes de sumergirse (siempre a su manera) en otros géneros como el western o el cine bélico, manteniendo dogmáticamente elementos comunes como los créditos al principio de la cinta o la banda sonora a destiempo.

Jackie Brown (Pam Grier) es una azafata de vuelo en una compañía de bajo coste en la que está obligada a trabajar por ser la única aerolínea que le permite ejercer después de que se viera involucrada en una acusación de narcotráfico hacia su ex marido. Su bajo sueldo le hizo ser porteadora de dinero y drogas desde Méjico a Estados Unidos para Ordell Robbie (Samuel L. Jackson, de nuevo), un gángster de poca monta más preocupado de no dar con sus huesos en la cárcel que de mantener a flote su propio negocio. Lo que hace distinta a esta película dentro de la filmografía de Tarantino, además de su colorido, buen ritmo a pesar de durar casi tres horas y su aire ochentero, es el papel protagonista en el que vemos algo que no era frecuente en los noventa ni tampoco en la actualidad: una mujer empoderada, con iniciativa y control aparente de la situación que es capaz de jugar a tres bandas con policía (personificada en Michael Keaton), mafia y un fiador de fianzas interpretado de manera excelsa por Robert Forster. 

Con ‘Kill Bill’, Quentin Tarantino vuelve a darle a la mujer el mango de la sartén pero ya lo hace dentro de un marco mucho más paródico. ‘Jackie Brown‘,sin embargo, no necesita argumentos fuera de lo común para darle un rol a la mujer dentro de un mundo de hombres y que la película y el género femenino salgan bien parados. La falta de mujeres protagonistas en sus siguientes películas no hace más que reforzar la naturalidad con la que Tarantino pudo ofrecer una historia sin tener que recurrir a los roles a los que la historia del cine nos tenía (y nos tiene) acostumbrados.

 

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