OPINIÓN | Oh My GodNET!

  • Internet se ha convertido en un arma de doble filo que el ser humano utiliza para construir y dañar

Buenos días, buenas tardes o buenas noches. Comienzo esta nueva etapa publicando mi opinión en uno de los mayores avances de la humanidad. Algunos no llegamos a comprender de manera real cuál es la dimensión de esta red, sus luces y sombras, e incluso el lenguaje que lleva detrás. Una trama tan profundamente compleja que los simples mortales solo llegamos a ver o adivinar en las cegadoras pantallas de nuestros dispositivos. En muchas ocasiones me declaro un Analfanauta tal y como recitan los trovadores Antílopez. Sin embargo como en España somos dados a hablar de lo que no sabemos, con mi humilde opinión comienzo a hablar sobre nuestro nuevo dios: INTERNET.

Comenzamos el día con una pequeña adoración. Aun cuando la luz de nuestro cuarto está apagada encendemos nuestra pequeña terminal -o gran porque ahora hay móviles que parecen azulejos de la Cartuja-. Hablamos con él de nuestras preferencias y él nos contesta en tiempo real. La nueva virtud que sustituye a la paciencia es la instantaneidad. El Wifi -que para el que no entienda es como el sagrario del dios doméstico- encendido toda la noche por si nos desvelamos y tenemos que rezar un poquito. Seguimos hasta la hora de desayunar, pero aun con la tostada en la boca seguimos en contacto con él. No puede haber ningún segundo de desconexión: En el metro, autobús, baño o incluso en clase o lugar de trabajo ese dios nos llama a adorarlo. Después de un día “productivo” seguimos durante todo el tiempo de descanso. No nos olvidamos compartir con él fotos de nuestra comida cual bendición particular por los dones y alimentos que recibimos del dios. También antes y después de hacer un gran esfuerzo en el gimnasio, para que él sepa que su fuerza nos ayuda a continuar. Aun rezando la liturgia de las horas del gran NET, por la noche cuando todos dicen dormir seguimos rezando. Y aprovechamos para cargar nuestro aparato para que al día siguiente no podamos perder ni un segundo en adorarlo.

A diferencia de los demás dioses en los cuales el fin último son ellos este dios es uno que nos comunica con lo demás. Nos envuelve y no nos deja escapar tan fácilmente, no solo porque esté diseñado para ello, sino que la sociedad a la que ha invadido cual visigodo en el Imperio Romano, la pide y ordena que los demás le adoren. No es una adoración al uso, aunque si consista en una dependencia de todo hacia él. Hay terroristas radicales llamados “odiadores” –hater según el anglicismo cual latín del siglo XXI- dispuestos a abusar a todo aquel que profana el espacio sagrado. Si pones algo que no es correcto, prepárate para ser coaccionado por estas hordas bárbaras. Es un dios inventado por nosotros como tantos otros, pero su expansión ha sido tan veloz como ninguno. Comenzó con usos militares a penas 60 años atrás. Es un instrumento que puede ser usado como una piedra. Para construir o para dañar al prójimo.

 

FIRMA: Norberto Aragón